Mi cariño hacia "Heartstopper"

 No podemos negarlo: "Heartstopper" ha venido para calar al público.

Te haya gustado o no, la hayas visto o prefieras pasar del tema por el motivo que sea, esta serie ha dado de qué hablar y marca un antes y un después en el mundo de las series.

¿Exagero? Espero que no.

A falta de leerme los cómics (deseo hacerlo y pronto lo haré), la historia de Charlie y Nick es toda una revelación en todos los sentidos. El más importante: mostrar una pareja adolescente LGBTIQ+ protagonista sin los dramas típicos. Me explico.

Toda pareja LGBTIQ+ que conozco audiovisualmente presente el mismo problema: el temor a salir del armario. Querer evitar decir quién eres porque esperas que un ser querido vaya a rechazarte. Dos ejemplos:

1-Santana y Brittany (Glee). Brittany, tan en su nube como siempre, reconoce su bisexualidad porque no ve nada malo en ella (y no lo es) y todo en ella parecer surgir sin más y sin motivo ni preocupación. Qué envidia, también te digo. Sin embargo, Santana tiene miedo a soltar que le gustan las chicas porque no quiere dejar de ser querida por un pilar en su vida: su abuela. Y así se da: le cuenta la vaina a "nanita" y esta se enfada porque no comprende que su orientación sexual es tan natural como un campo de manzanos. Así que Santana lidia con ello y reconoce que pierde a una abuela para ganar libertad para ser ella misma.

2-Susan y Carol (Friends). Bueno, no son adolescentes, verdad, pero ocurre algo curioso. La pareja se lleva gran parte de la serie saliendo y siendo una familia junto con el pequeño Ben. Y todo parece perfecto e idílico hasta que se van a casar. Para Carol todo va como la seda: se va a casar con el amor de su vida y su compañera de aventuras. Pero Susan...pobre. Sus problemas familiares se trasladan a su noviazgo provocando que casi no se casen. ¿Culpa suya? No. Culpa de la falta de sensibilidad por parte de sus padres. Ella, como mucha otra gente, quiere ir al altar de la mano de su padre. No obstante, ni él ni su madre quieren ir a la boda. No ven bien esa unión. Señores, ¡que llevan como cuarenta mil años saliendo juntas! ¿Ahora tenéis problemas? ¿Ahora que encima se hace legal su unión matrimonial? ¡Venga hombre! Menos mal que Ross hace algo bien con respecto a su exmujer (Carol) y ayuda a que la boda siga para delante y acompaña a Susan al altar.

Vale, que luego tenemos ejemplos de que todo guay. Uno muy bueno es cuando Fernando (Aquí no hay quién viva) por fin da el paso y le dice a su padre que es gay y que lleva media vida saliendo con Mauri. Y media vida es media vida. Con sudores fríos recorriéndole por el cuerpo, se lanza a la piscina y lo suelta. ¿Resultado? El padre se pone la mar de contento y desvela que también es gay. Puestos a elegir una reacción ante tu salida del armario y esta no está tan mal. Pero forma parte de una subtrama, aunque Fernando y Mauri formen parte de una serie coral, que, al final, se centra más en la salida del armario del padre que en la complicidad de un padre arropando a un hijo tras decirle quién es. Y me gusta la serie y me gusta el episodio, pero deja de lado lo que considero importante para dar paso a un nuevo problema para la pareja. Y no me enrollo más en estos dos.

Además, los ejemplos anteriores, Susan y Carol, Santana y Brittany, no dejan de ser personajes secundarios. Bueno, las primeras son personajes súper esporádicos a medida que avanza la serie, y las animadoras forman parte de otro elenco coral (como Mauri y Fernando) que si bien todo el mundo es prota, la trama gira en torno a Rachel y punto.

Llegados a este punto, si has visto Glee me dirás "Oye, ¿qué pasa con Kurt y Blaine?". Cierto.

Por si no estás familiarizado con Glee, breve resumen de esta cuestión. Kurt se presenta como el personaje gay dentro del grupo de inadaptado que es Glee: gay, chico en silla de ruedas, diversidad racial, chica boba... Pero son geniales en el cante y lo petan. Siempre. Así que como chico gay en un pueblo pequeño, tiene la tarea de decirle a su padre cuál es su orientación sexual. El padre se lo olía porque tonto no es, así que no tienen problemas (el episodio es muy tierno). Solo hay una cosa que le preocupa al señor Hammel: que el resto del mundo se meta con su hijo por el simple hecho de que le gusten otros chicos. Y es que él ha sido joven en un contexto en donde al chaval "débil" se le llamaba "mariquita" y demás calificativos. Es decir, no era bonito ser gay allá por los 70-80. Pero él ha madurado y trabaja con Kurt para ser mejor padre y ayudarle en lo que pueda. Y, una temporada después, tras ser acosado por un bruto de instituto que resulta que también es gay, que quería con él y que por ello le acosaba (clara demostración de toxicidad), se traslada de instituto y conoce a Blaine, un chico abiertamente gay y que no tiene problemas con su entorno. Nadie le insulta y nadie se cree mejor que él por ser hetero y no homosexual. 

Ahora bien, es cierto que Kurt tiene, en este sentido, más tiempo en la serie que Santana y Brittany, pero no deja de ser otro secundario (a mi forma de ver) en una serie repleta de "protas", aunque la "verdadera" es Rachel. Dichosa Rachel. ¡Viva Mercedes!

Así que, para mí, Heartstopper es la primera que muestra dos PROTAS PUROS Y DUROS LGBTIQ+ y con una trama dulce y educativa.

Y qué rabia que así sea. Tenemos tan calada la idea que ser gay y adolescente es igual a tener una vida miserable que agradecemos que alguien nos muestre que no tiene por qué ser así. Y no formo parte del colectivo, pero soy persona y consciente de que es cierto de que si no formas parte de lo hetero, se te han quitado muchas cosas. No es que en tu adolescencia no hayas tenido oportunidad de ligar porque ese no era tu momento. No. Es porque como dieras una mínima pista de tu no-hetero podías sufrir. Y no es comparable sufrir porque la persona que te gusta pasa de ti que sufrir porque te menosprecian. Fin.

Charlie muestra a este tipo de adolescente, el que ha tenido problemas, el que ha sido acosado. No enseñan cómo ha sido, pero nos lo imaginamos. Ya tenemos muchas pelis y series que han tratado de esto, la verdad. Ahora, vive otra etapa en que puede estar tranquilo, hasta cierto punto. Tiene fantasmas del pasado a causa del trauma y de un estúpido que le hace creer que están juntos pero es ni es pareja ni es nada (pero el bueno de Charlie le planta cara y sabe que merece algo más).

Luego está Nick, que cree que es hetero, pero resulta ser bisexual. Lo descubre gracias a la amistad que teje con Charlie. Amistad...que pasa a ser amorío, y del bonito.

Si bien Nick quiere ir poco a poco (es el típico deportista de instituto y tiene unos amigos para echarlos de comer aparte), no duda lo que siente por Charlie y darle lo que merece. Y Charlie lidia con sus fantasmas a la par que aprende que puede ser querido de una bonita manera y real.

Así que trabajan su relación desde estos puntos de partida.

Es una forma de decirnos: quien te quiere, te querrá como debe ser. No hay dramas, hay problemas que solucionar, pero no dramas. Y la complicidad y sinceridad es lo más importante en una relación (de cualquier tipo, si me permites puntualizar).

Así que viva Heartstopper y gracias por el mensaje.

PD: si has leído esto antes que ver la serie, cosa que me extraña, la puedes ver sin problemas. No te he destripado nada fuerte.

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